UNO DE LOS EMBLEMAS DE LA ARQUITECTURA MODERNA
El pabellón alemán diseñado por Mies van der Rohe para la exposición universal de Barcelona de 1929, que ha pasado a ser conocido como “Pabellón Barcelona”, se ha convertido en una de las figuras de referencia de la arquitectura del movimiento moderno.
Mies van der Rohe forma parte del grupo de arquitectos que, a principios de siglo XX, dieron vuelo a un cambio en la arquitectura a base de una concepción novedosa y apoyados en una gran exposición mediática de su obra. Gente como Wright, Le Corbusier, Aalto o el propio Mies están en la base de gran parte de lo que se proyecta hoy en día, sino tanto en el lenguaje visual sí en el concepto. El Pabellón Barcelona se cuenta entre los edificios más representativos de este movimiento de cambio.
Tanto es así que, a pesar de ser desmantelado tras la exposición, en 1930, fue posteriormente reconstruido, de manera fidedigna y en su mismo emplazamiento de Montjuïc, debido al impacto que había generado.
Contexto histórico
Los pabellones de las exposiciones universales han sido siempre una especie de escaparate al mundo. Los paises participantes los han utilizado para dar la imagen exterior pretendida a través del contenido de su interior pero también a través del contenedor, de la arquitectura del pabellón.
En esta línea, el Pabellón Barcelona se entendió por parte del gobierno alemán de la época como una oportunidad de mostrar el carácter progresista de la República de Weimar y la recuperación del país después de la Primera Guerra Mundial.
Posteriormente, la llegada al poder de Hitler y el partido nacional socialista en 1933, arrasaría con el esplendor cultural de la Alemania de los años 20, pero quedarían para generaciones futuras joyas de la arquitectura como la sede de la Bauhaus en Dessau de Walter Gropius y el Pabellón Barcelona.
Arquitectura del Pabellón
El edificio, de poca entidad volumétrica (sólo una planta y en su mayoría de espacios abiertos), experimenta con los conceptos de fluidez espacial y planta libre.
Bajo una modulación rígida hasta el extremo, a base de cuadrícula de 1’09 metros, y una distribución en planta totalmente ortogonal se desarrollan una serie de espacios que se caracterizan por tener sus límites indefinidos, sus cerramientos sin encuentros claros, sus paramentos totalmente planos desplazados entre si, las visuales continuas, los elementos portantes separados de los elementos de cierre.
Estos conceptos los apoya Mies con la materialidad. Se produce una gran contraste entre la pesadez de los bloques de mármol (pesadez ficticia pues se trata de aplacados) del podio, pavimentos o ciertos cerramientos y la liviandad de las láminas de agua, los grandes paños de vidrio o los esbeltos pilares de acero.
Contenido del pabellón
Además de la propia arquitectura del Pabellón, Mies diseñó personalmente los elementos de estructura y mobiliario, dentro de la idea de diseño industrial integral que caracterizó a la Alemania de esa época. Algunos de ellos han sido diseños de gran éxito, bien comercial, bien por ser motivo de estudio.
La “Silla Barcelona”, que formaba parte del mobiliario del pabellón es posiblemente el modelo de sillón más extendido hoy en día, con incontables reproducciones y imitaciones, más o menos acertadas. Nos la podemos encontrar en casi cualquier tienda de muebles o catálogo comercial.
El pilar estructural de acero de sección cruciforme o la escultura en mármol de mujer del patio interior son otras de las imágenes icónicas que llenan postales o cubiertas de libros de arquitectura.
Más adelante nos gustaría continuar este serial con otras arquitecturas del movimiento moderno de gran influencia, pero de momento, si tienen ocasión de visitar Barcelona, paséense por el agradable entorno ajardinado de Montjuïc i disfruten de este pequeño gran edificio.



