Mobiliario Urbano


LOS ACCESORIOS COMO ELEMENTOS DEFINIDORES DE ESPACIO PÚBLICO

Los espacios públicos están pensados para su uso por parte del público. Ya veremos que el uso previsto puede variar notablemente (hasta el uso únicamente visual) y lo mismo pasa con el público al que se destina. Hay una serie de elementos o accesorios -lo que denominamos mobiliario urbano- que, si bien no definen el espacio urbano por sí mismos, sí que matizan o refuerzan el carácter del espacio urbano.

La ubicación, número, tipo y relación entre sí de farolas, papeleras, bancos, fuentes, columpios, etc, ayudan a definir el tipo de uso real que se le dará al espacio público. Por mucho que los arquitectos nos empeñemos en determinar la utilización que se hará de las estancias, al final -afortunadamente- la gente hace el uso más natural sin leerse antes el programa técnico (nótese la ironía). Puede parecer prosaico pero las personas no meditan sobre la idea de ciudad o la conveniencia de un desarrollo urbanístico, sino que simplemente pasean (por donde les apetece no por donde se les supone), se sientan, se reúnen o beben de una fuente.

No sería abarcable aquí un tratamiento detallado sobre mobiliario urbano pero daremos unas ideas u opiniones al respecto.

 

Durabilidad

Banco sin respaldoLos elementos de mobiliario urbano se quedan en el sitio una vez terminadas las obras y se espera que permanezcan allí en buenas condiciones mucho tiempo. Son elementos de propiedad pública –y por ello nadie los siente plenamente como propios- y al uso de todo tipo de personas –más cívicas y menos-.

Por ello, hemos de poner la durabilidad en el primer lugar de las condiciones. Los elementos que escojamos han de ser resistentes (en global y en las piezas que los forman) y estar bien anclados al soporte. Sugerimos huir de elementos esbeltos, con exceso de mecanismos, con materiales frágiles o de rotura peligrosa, que fíen su sujeción al propio peso, con tendencia excesiva a la oxidación, etc.

 

Grupos

Conjunto mobiliario urbanoEn ocasiones observamos que los tipos de mobiliario urbano se han distribuido siguiendo modulaciones diferentes y arbitrarias, que hacen que los elementos se encuentren separados entre sí. Nos parece un error claro. Generalmente las actividades tienden a darse por zonas y agrupar los elementos da más vida a estas zonas.

El árbol situado a Sur que da sombra a un banco, el banco que tiene a mano la papelera necesaria, que se encuentra cerca pero no debajo de la farola que le dará luz en la noche, que tiene visual directa y cercana del columpio infantil. La fuente que es visible desde cada zona de bancos pero que se encuentra a cierta distancia de cada uno de ellos. Si pensamos en cómo nos gustaría usar los elementos de mobiliario urbano, tenemos ya una idea de cómo debemos situarlos.

 

Comodidad

Lo práctico no tiene porqué ser poco atractivo a la vista. No hipotequemos el uso de las cosas a su estética. Si el mobiliario urbano es “difícil” de usar se usa menos y precisamente el uso -cuanto más intensivo mejor- es lo que le da sentido.

En esta línea, descartaríamos bancos sin respaldo o de formas excesivamente angulosas, papeleras con tapa, fuentes con mecanismo complicado o de accionado mediante fuerza, farolas de gran altura, etc. En el mercado hay infinidad de diseños, modelos y marcas, elijamos por tanto con exigencia. Las soluciones innovadoras en diseño, sí, pero sin dejar de lado su uso.

Portabicibletas

 

Esperamos haber abierto el debate suficientemente como para que la próxima vez que visitéis un espacio público os fijéis en el mobiliario urbano y hagáis un juicio crítico sobre él.