UNO DE LOS EMBLEMAS DE LA ARQUITECTURA MODERNA
La casa de la cascada o Fallingwater house proyectada por Frank Lloyd Wright es un icono de la arquitectura residencial del movimiento moderno y su estilo sigue inspirando diseños de vivienda ochenta años después de su construcción.
Frank Lloyd Wright es cronológicamente el primero de los arquitectos que encarnaron el cambio que experimentó la arquitectura a principios del siglo XX y que, a grandes rasgos, sentó las bases de la arquitectura actual. Mies, Le Corbusier, Aalto o Gropius dieron réplica en Europa a las propuestas de Wright en América.
Wright tiene una obra extensa y de gran impacto pero podemos decir que dentro de su arquitectura residencial, La casa de la cascada es la culminación de un estilo que fue depurando a lo largo de los años. Se considera como “la residencia más famosa que se haya construido”.
Contexto histórico, las casas de la pradera.
En las 2 primeras décadas del siglo XX, Wright habia diseñado más de una docena de casas en las que habia experimentado con los conceptos de habitar que fué puliendo con el tiempo. Se trata de una serie de residencias, principalmente situadas en el entorno de Chicago, que se han conocido como las “casas de la Pradera”.
En ellas se valora mucho la relación interior – exterior, el entorno de paisaje en el que se integran, se propone el diseño integral de mobiliario y interiores, se situa la chimenea o hogar como centro neurálgico de la vivienda, se las dota de una imagen pétrea de arraigo con la parcela y se proponen una secuencia de espacios a distintas alturas o niveles.
Cabe mencionar que se trata de viviendas destinadas a una clase media – alta de la pujante economía estadounidense y emplazadas en entornos de calidad paisajística. En este sentido, el encargo del señor Kaufmann es el mejor caldo de cultivo para el desarrollo del proyecto. Un propietario adinerado con un terreno en un paraje idílico en el estado de Pennsylvania que llega en plena década de los 30, cuando Wright es un gran experto en la edificación residencial unifamiliar.
Arquitectura de la casa
La casa se construye exactamente sobre la cascada de un pequeño arroyo que serpentea por el claro de un poblado bosque, de manera que sus habitantes no sólo miran la cascada sinó que “viven en ella”. A partir de aquí se piensa su forma y estilo pero sin la cascada no hay casa.
La relación con el entorno va definiendo la forma y la materialidad de la construcción a través de una oposición clara. En la parte trasera en su unión con la colina, espacios cerrados, de reducida dimensión, materiales pesados y másicos, verticalidad y anclaje al terreno. En la parte delantera en su vuelo sobre la cascada, espacios abiertos grandes y acistalados, materiales livianos, horizontalidad y vuelo sobre el arroyo.
La potenciación de la relación con el entorno se ha llevado aquí al máximo con vistas exteriores que dominan toda la vivienda, fragmentos de roca que se meten en las estancias, recorridos que se tuercen para respetar el crecimiento de un árbol y construcción de exteriores, interiores y mobiliario con materiales autóctonos.
Iconografia de la casa
La vivienda, en particular sus exteriores, han sido fotografiados, pintados y recreados mil veces en todas las condiciones posibles. Con el bosque de un verde intenso o con la caída de las hojas, completamente nevado, con luz natural o de noche iluminando el interior. Desde luego da mucho de si este enfoque pero la vivienda es mucho más y, principalmente, se entiende vivida desde dentro.
La casa de la cascada es también exponente de la arquitectura orgánica, es alarde tecnico, es diseño integral de interiores y equipamiento, es una manera de entender el habitar. Por todas estas razones el edificio está catalogado en Estados Unidos como “monumento nacional”.
Dentro de este serial de arquitecturas del movimiento moderno que estamos desarrollando en este blog, nos parecía que la Fallingwater es digna continuadora del Pabellón Barcelona de Mies que inauguró la serie.




Al leer esta comentario sobre esta casa, me ha venido a la memoria, la casa de Cesar Manrique en Lanzarote. Alli en esa vivienda, dentro de la casa por un gran ventanal acristalado, entra la roca volcanica de manera que el paisaje forma parte de la casa.
No conec la casa de César Manrique, però hi ha una gran quantitat de residencies que beuen de l’influència de la Fallingwater. Especialment quan es tracta de vivendes aïllades en entorns naturals. No diré que ha sigut molt copiada però sí que ha inspirat molts dissenys.