
“Firmitas, Utilitas y Venustas”. Resistente, Útil y Bello. Tanto, en tan pocas palabras: La esencia de la Arquitectura.
Desde que leí a Vitruvio decidí que mis proyectos debían ser fieles a estas tres premisas.
Esta aparente simpleza me hace rechazar lo superfluo, aquello que sobra.
Lo bello debe ser útil, y lo útil ha de ser bello. Cada elemento que introducimos en nuestros proyectos parte de este criterio.
Hemos fomentado el trabajo en equipo. Es imprescindible coordinar en torno al proyecto arquitectónico a todos los profesionales que intervienen. De este modo podemos perfeccionarnos y desarrollar lo mejor de cada uno, en beneficio del resultado final.
No me planteo ningún proyecto sin tener presente su coste.
En mi amplia experiencia en trabajos para la Administración nunca me he permitido desfases presupuestarios. Los recursos públicos vienen del esfuerzo del contribuyente, así que es a éste a quien debemos rendir cuentas.
Esta misma filosofía aplico a mis trabajos privados. Los conceptos de calidad, plazo y precio deben ser inseparables. Un adecuado ajuste de éstos es la garantía de un trabajo bien hecho.
Este es nuestro reto, y nuestra mayor motivación.


